martes, 12 de mayo de 2015

Las extrañas lluvias de objetos




Tanto la mitología como la ciencia han registrado la caída de objetos del cielo, que van desde la lluvia de peces o ranas hasta la caída de cruces, piedras y meteoritos. Las explicaciones que se dan van desde la consideración simbólica del cielo hasta el traslado de objetos como consecuencia de tornados o huracanes.

ANIMALES CAÍDOS DESDE EL CIELO: 
Ajenas a la religión se han observado y descrito diversas lluvias  de animales. En el mes de febrero de 1861, tras seis días consecutivos de lluvia en Singapur, Francois de Casteinau, naturalista francés que se encontraba trabajando en la isla, comunicó a la Academia de ciencias de París lo sucedido: "Desde mi ventana ví a un gran número de malayos y chinos llenando cestos de peces que recogían en los charcos de agua que cubrían el terreno. Cuando pregunté por el origen de los peces, respondieron que habían caído del cielo. Tres días despues encontramos muchos peces muertos". 
El Doctor Gugger, del museo de Historia Natural de EE.UU, acopió durante cuarenta años informes sobre estos acontecimientos, encontrando 78 relatos diferentes: 17 en EE.UU, trece en la India, once en Alemania, nueve en Escocia, Siete en Australia y cinco en Inglaterra y Canadá. En algunos países estos fenómenos son constantes 
Tal es el caso de la ciudad de Yoro, en Honduras, donde al comenzar la época de lluvias, los habitantes esperan recoger las sardinas que caen en el lugar. 
 
ENTRE LA CIENCIA Y LA MITOLOGÍA: 
En la actualidad no hay una teoría científica que explique este tipo de fenómenos; algunos investigadores que se han aventurado a dar una explicación, situan el origen de estas lluvias de objetos en los efectos que provocan algunos torbellinos y tornados; ambos fenómenos atmosféricos se forman de una manera expontánea por las diferencias de temperatura entre distintas capas de aire. Una vez que cobran autonomía multiplican su fuerza y se llevan consigo todo lo que se encuentra a su paso. Es muy posible que algunos tornados absorban los animales contenidos en las charcas o los ríos que atraviesan, los eleven en el aire y, cuando pierdan fuerza los mismos decienden junto con la capa lluviosa del torbellino.

Bibliografía

Oceano, G. (s.f.). Grandes Enigmas de la Humanidad. Barcelona: Oceano.